Advertencia Eli Lilly (que fabrica la Humatrope) sobre estafas ONLINE.

(Last Updated On: mayo 20, 2017)

Los vendedores de fármacos falsos por Internet diseñan una perfecta ESTAFA ON LINE, anuncia el fabricante de Humatrope

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Humatrope 5mg

Madrid, 30 de noviembre de 2010.- Internet se ha convertido en la principal vía de venta de medicamentos falsificados en los países desarrollados, entre ellos España. En este nuevo negocio millonario e ilegal, no se escatiman esfuerzos en el marketing on line de sus productos. Alrededor de 15.000 millones de mensajes al día -una cuarta parte del tráfico mundial de emails- son mensajes “spam” promocionando medicamentos falsos. Se estima que entre 4.500 y 15.000 web sites ofrecen uno de los medicamentos más demandados, los fármacos frente a la disfunción eréctil.

Para conocer de primera mano cómo llegan al consumidor español y qué reclamos utilizan, Lilly ha desarrollado el informe TRAFFIC ON LINE, que analiza las webs en las que se venden medicamentos que, al menos en el 65% de los casos, son falsificaciones, según datos de la Alianza Europea para el Acceso a Medicamentos Seguros (EAASM).

La principal conclusión del informe TRAFFIC ON LINE es que tras una buena apariencia de las páginas webs de venta de medicamentos en castellano, diseñadas para un fácil manejo y generar confianza en el usuario, hay una enorme dificultad para saber qué se está comprando así como la imposibilidad de identificar la empresa que vende o el país desde el que operan. Es decir, no se sabe ni quién vende, ni dónde está, ni qué se le está comprando. De hecho, la mayor parte de las presentaciones ofertadas por estas páginas webs ni siquiera existen en formatos legalmente autorizados y fabricados por la compañía original.

Para la realización del estudio se han analizado los 250 primeros resultados de una búsqueda realizada en google.es sobre las búsquedas “comprar” + los nombres de los medicamentos para la disfunción eréctil.

El 15% resultó ser sitios de comercio electrónico, con poca credibilidad en el campo de la salud; un 16% se autodefinían como farmacias on line y el 70% restante, webs intermediarias como directorios, foros, blog-spam y sobre todo (la mitad de ellas) páginas “espejo” o “escaparate”. La finalidad de estas webs intermediarias –con escaso contenido- es captar tráfico, mejorar el posicionamiento en los buscadores y redirigir al consumidor a donde se produce realmente la compra: un número reducido de webs. Y a la vez, gracias a este entramado de páginas, siguiendo las técnicas del crimen organizado, esconder y despistar sobre los grupos o individuos que realmente hay detrás.

“En el estudio TRAFFIC ON LINE, realizado por Lilly, observamos cómo se utilizan técnicas de ocultación para que nadie sepa quién es la persona o la entidad que distribuye estos medica-mentos falsificados”, explica la directora de Asuntos Corporativos de Lilly, Teresa Millán.

A lo que se suma la enorme dificultad para saber su procedencia o desde dónde operan ya que más del 40% de las páginas ni siquiera identifican el país. De los sites que identifican el país, los dos más citados son Reino Unido y Chipre. En Andorra, por ejemplo, encontramos ‘farmacias on line’ que se acogen a las diferencias legales para distribuir medicamentos, a pesar de que en España es ilegal, explica el informe.

Además, según Teresa Millán, “estas páginas son difíciles de rastrear porque pueden ser activadas y desactivadas con sólo darle a un botón. Si en lugar de distribuir medicamentos falsos distribuyeran cocaína la dificultad sería la misma”. Y es que Internet es el mercado ideal para los falsificadores y el tráfico de fármacos porque es un canal de distribución desregulado, con diferentes leyes en cada país, que ofrece un total anonimato y un acceso directo a los pacientes.

¿Qué venden y a qué precio?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los medicamentos falsificados como aquellos que ofrecen información falsa de manera deliberada y fraudulenta sobre su identidad o su origen. La “mentira” en cuanto a su identidad va desde la falsificación del empaquetado y el nombre del fármaco, hasta la composición del mismo. Las imitaciones llegan a ser tan perfectas que sólo un análisis en un laboratorio químico puede determinar su autenticidad. Dichos análisis revelan que los medicamentos falsificados pueden contener el principio activo pero en cantidades o pureza inadecuada, sustituirlo por otro más barato o menos activo, mezclarlo con sustancias tóxicas o no contenerlo en absoluto.

El inspector de la Brigada de Delitos Tecnológicos, de la Comisaría General de Policía Judicial, José Rodríguez, expone que “en nuestras investigaciones, pedimos informes a la Agencia Española del Medicamento, que corroboran que la composición química de los medicamentos que se venden por internet no se corresponde con la de los productos legales”. En las falsificaciones puede haber polvo de ladrillo, disolventes industriales, anticongelante de coches y otras sustancias potencialmente peligrosas, tal y como reflejan diferentes informes de la OMS y análisis de las autoridades sanitarias en Estados Unidos.

Otro problema es dónde se elaboran dichos fármacos, que suelen ser lugares sin las condiciones mínimas de higiene, donde previamente se preparan otros productos químicos, y no se respetan las condiciones de traslado ni de almacenaje. “Estos medicamentos no están distribuidos por un canal legal y por lo tanto no tienen un control exhaustivo, suponiendo un potencial daño para la salud pública”, añade el inspector Rodríguez.

Según el Informe, en las páginas webs de venta de medicamentos de disfunción eréctil el consumidor no es capaz de diferenciar si está comprando el producto original, una copia o un pretendido genérico. El 67% dice vender las marcas comerciales, es decir, el original, para atraer al cliente. Pero cuando se inicia la compra, indican en letra pequeña que no es el medicamento auténtico. Otras veces añaden al nombre comercial el eufemismo de “genérico” o “soft”, creando confusión; cuando no se inventan directamente un listado de fármacos con nombres similares al original. Aunque siempre insisten en la fiabilidad del laboratorio que produce estas desconocidas pastillas en un país que no se cita.

Destaca también que “se venden presentaciones que ni siquiera se están comercializando dentro de la industria farmacéutica”, resalta Teresa Millán. Así medicamentos que se encuentran en las oficinas de farmacia en presentaciones de 4, 8 ó 28 comprimidos, se encuentran en Internet en paquetes de 10, 20, 30 y hasta 60, 90, 120 y 180 comprimidos.

Esta venta “al por mayor” también provoca grandes oscilaciones de precios, ya que según las webs, cuanto más compras, más barato. El abanico de precios va desde 2,6 euros hasta más de 23 € por “supuestamente” el mismo fármaco. “Más del 80% de los sitios analizados tienen promociones asociadas a la compra. La mayoría ofrecen descuentos en precio, pero hasta un 26% oferta otro producto”, recoge el informe TRAFFIC ON LINE. Estas oscilaciones de precios, junto con promociones, dificulta la comparación entre webs, o incluso con el producto real.

La salud, lo último

“Nosotros pensamos que la gente compra medicamentos por Internet sobre todo porque le da vergüenza contar su problema al médico o a cualquier profesional sanitario y porque piensa que es más barato”, explica el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, Alberto García. Lo que no saben, a su juicio, “es el riesgo que corren porque en estas páginas web de venta de fármacos lo menos importante es el producto y el paciente”.

Información engañosa

Un 23% de las páginas no ofrece información sobre el producto. Y el 77% restante aporta la mínima información sobre su uso, pero sin llegar a ser un prospecto médico, ni incluir contraindicaciones. Resulta curioso que aunque la mitad de las páginas brinda la posibilidad de rellenar un formulario médico, la realidad es que en la mayoría de los casos las respuestas no son tenidas en cuenta en términos de avisar de contraindicación alguna. E incluso, en los sites que dicen tener “asesoramiento”, ante una pregunta de compatibilidad entre fármacos, la respuesta –si la hay- es que no ofrecen consejo médico.

Confianza no real

Con estos servicios que dicen ofrecer, el objetivo de los creadores de las páginas webs es que el potencial consumidor encuentre su site fiable para comprar y que tenga una buena experiencia como usuario. Se esfuerzan notablemente en ofrecer una imagen de profesionalidad y confianza. Así, desde el punto de vista técnico, las cuestiones de usabilidad (navegación intuitiva) y diseño están muy bien trabajadas.

También consiguen este falso sentimiento de seguridad mediante la incorporación de elementos como falsos testimonios de pacientes, garantía de envío o pago seguro. Un 59% de los sitios web analizados incorporan testimonios que dan fe de la satisfacción de los clientes como gancho para captar nuevos clientes. Comentarios que promocionan e incitan a la automedicación, pero que de cara al usuario legitiman la “seguridad” de la web. “En muchos casos, son manifiestamente falsos ya que se han encontrado casos de testimonios idénticos en diferentes webs y para diferentes productos”, se expone en el Informe.

En cuanto al pago, la totalidad de las páginas analizadas contemplan como método de pago la “Tarjeta de Crédito”, y la mayoría garantizan la seguridad del pago. Este sistema permite romper las posibles reticencias de los usuarios a la hora de la compra online. Hasta el 60% de las webs incorporan algún tipo de garantía de envío, desde la posibilidad de seguir el estado del pedido hasta el reenvío en caso de que sea confiscado en aduanas.

“Así que no se juega solamente a la ruleta rusa con la salud, al no saber qué se compra, sino que existe otro riesgo, el de dar los datos de tu tarjeta de crédito y tus datos identificativos a grupos de falsificadores y delincuentes”, afirma la directora de Asuntos Corporativos de Lilly, quien resalta que para combatir la falta de información al respecto han puesto en marcha una campaña informativa, que incluye desde la página web www.notelajueguesonline.com donde se muestran los verdaderos datos sobre los riesgos de comprar medicamentos online”.

De falta administrativa a delito contra la salud pública

Las tácticas descritas en el Informe TRAFFIC ON LINE funcionan, a la luz de los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que señala que el volumen de ventas que actualmente puede alcanzar los medicamentos falsificados a nivel mundial es el 10% del mercado mundial de fármacos. Para finales de 2010 se estima que este tráfico supondrá una cantidad de 75.000 millones de dólares, un incremento del 92% respecto al 2005.

Y es que la venta de medicamentos falsificados está motivada por los grandes beneficios que reporta, al producirlos de una manera fácil y barata. Y además sin correr los mínimos riesgos, debido a la falta de una legislación apropiada y débiles sanciones penales. “Aunque ya estamos viendo un aumento de la concienciación y se ha dictado en España la primera sentencia que considera que fabricar y distribuir medicamentos falsificados es un delito contra la salud pública”, expone Teresa Millán.

En este sentido, el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, afirma que “el tráfico ilegal de medicamentos por Internet se puede combatir en España a través de la colaboración de los colegios profesionales con la Agencia Española del Medicamento, y con las autoridades competentes como el Ministerio de Sanidad, para que toda la cadena dé las garantías suficientes al ciudadano”.

Sobre Lilly

Lilly, una compañía líder basada en la innovación, está desarrollando una creciente cartera de productos innovadores aplicando los descubrimientos realizados en sus laboratorios, situados en todo el mundo, y gracias a la colaboración con eminentes organizaciones científicas. Con sede en Indianápolis, Indiana, Lilly proporciona respuestas -a través de medicamentos y de información- a algunas de las necesidades médicas más urgentes en el mundo.

Más información en www.lilly.es.

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